viernes, 19 de febrero de 2016

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: El mito de Perseo contado para niños

La mitología griega está llena de hombres excepcionales con capacidad sobrehumanas que ponían toda su fuerza,  coraje y  astucia al servicio de los demás. Héroes que salvaron a la humanidad de calamidades, de monstruos y demás terrores y que eran capaces de devolver la armonía a un mundo herido.

Hasta ahora os he contado la historia de dos de los más grandes: Hércules, el más fuerte y valeroso de cuantos héroes han existido (aquí) y Ulises el héroe astuto, inteligente y paciente que antepuso su amor a su tierra y a su familia a todas las tentaciones que el destino deparó (aquí).



Hoy comenzamos a narrar la historia de otro de  los grandes héroes griegos: Perseo el héroe cuya mayor hazaña fue acabar con la tan temida Medusa, ese monstruo terrible que convertía en piedra a todo aquel que osaba cruzar su mirada con ella.





La historia de Perseo va indisolublemente unida a la de su abuelo Acrisio, rey de Argos al que un oráculo había predicho que su nieto lo mataría. Os podéis imaginar que bien, lo que se dice bien no le pareció al rey Acrisio lo que el destino le tenía deparado, así que puso todo de su parte para intentar cambiarlo.

Lo primero que hizo fue encerrar a Dánae su única y bella hija alejándola del mundanal ruido y de todo contacto con humanos. Algunos relatos nos dicen que para tal fin mandó construir una cámara subterránea de bronce; otros que la bella Dánae quedó recluida en una torre al cuidado de una anciana. Lo que queda claro de ambas opciones es que Acrisio quiso burlar al destino encerrando a su hija e impidiendo que ésta tuviese relación con ningún hombre.


Sin relación no habría nieto y el vaticinio se rompería.  


Dánae recibiendo la lluvia de oro, Tiziano, hacia 1565

Con lo que no contaba el rey es que Zeus se encapricharía de su hija.Y ya sabéis que no hay nada que al dios de dioses se le resista, mucho menos una simple torre o una cámara de bronce construida por humanos.

Lo curioso, o mejor dicho lo especial de la historia es que a Zeus ni tan siquiera le hizo falta tomar forma humana y engañar a los guardianes y a la anciana que custodiaban día y noche a la joven. Prefirió convertirse en lluvia y así introducirse dentro de la cámara por una de sus gritas cayendo sobre el pecho de Dánae


La lluvia dorada, Dánae de Gustav Klint, 1907

Una unión singular de la que nació un bello niño de nombre Perseo al que del destino le tenía deparado grandes hazañas.

Pero volvamos a Argos. Cuando el rey escuchó el llanto de un niño proveniente del lugar en el que estaba encerrada su hija, no lo dudó un instante: debía deshacerse de él. De nada sirvieron los ruegos de aquellos que le indicaban la posible procedencia divina del niño. El rey lo tenía claro:

Ese niño debía desaparecer. Solo así lograría salvar su vida.

 

Pero en lugar de dar la orden de matarlo decidió que fuese el mar quien se encargase de él. 

Cogió un gran cofre e introdujo en él a su hija Dánae y al recién nacido, lanzándolos al mar.

Y, ¿qué pasó? Pues que Zeus no podía dejar morir a su hijo, así que pidió a Poseidón, el rey de mar, que calmase las aguas y dirigiese el cofre hasta la isla de Sérifos. Y allí en una de sus playas nuestros náufragos fueron rescatados y recogidos por un pescador de nombre Dictis, que los acogió en su casa y crió a Perseo como si fuese su hijo convirtiéndose con los años en un muchacho de gran belleza y valor.




Bonita historia, ¿verdad? Pues lo siento mucho pero no va a quedar así. Como tantas veces en la mitología la historia se va a complicar mucho para así mostrarnos a Perseo como uno de los grandes héroes de la mitología griega.

Si os parece os lo iré contando en próximas semanas.








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