sábado, 31 de mayo de 2014

DESCARGA MÚSICA GRATIS: Rhapsody in blue de George Gershwin

Como os contábamos el pasado miércoles en nuestra sección música para niños que dedicábamos a Rhapsody in blue de George Gershwing, en los años veinte en la sociedad americana convivían distintos tipos de música. Las clases altas seguían escuchando esa música clásica, "música seria" importada de Europa que tanto prestigio tenía pero estos mismos felices años veinte son los años de la fiebre del jazz un género que no lograba desprenderse de ese origen plebeyo y  afroamericano. 


Gershwin, como ya dejábamos claro el miércoles, es un nombre crucial en la aceptación por parte de las élites del arte del nuevo género y esta Rhapsody in blue es una de las obras cruciales para que se obre ese cambio. No voy a seguir indagando en las mismas cuestiones, si alguien le apetece leerlo no tiene más que pinchar en el siguiente enlace.



Hoy, además de dejaros cuatro versiones históricas de esta obra, Licencia Creative Commons, para que podáis descargaros gratis, voy a cumplir con la promesa que hice en el artículo del miércoles: intentar aclarar las diferentes interpretaciones que se hacen del título; hablar sobre el papel que jugó Gershwin en la orquestación de esta pieza y mencionar algunas de las películas en las que se ha utilizado como banda sonora, pues puede ser una propuesta perfecta para introducírsela a nuestros alumnos. 

Lo primero de todo aquí van las versiones que os propongo.


Gershwin Plays Gershwin
(versión de piano interpretada por el propio Gershwin)

V. Orquestal grabación de 1924
(Las dos primeras grabaciones de Rhapsody in Blue (1924)-acústica y eléctrica-, 
dirigidas por Paul Whiteman y su orquesta con George Gershwin al piano). 

V. Orquestal grabación de 1945.
(Versión de Paul Whiteman y su orquesta con Earl Wild al piano)


V. Orquestal grabación de 1959.  
(Versión de la Columbia Symphony Orchestra con Leonard Bernstein al piano y en la dirección)

 

Descargadas éstas hablemos del título del que se ha escrito largo y tendido. Para unos Rhapsody in blue debe ser traducida como Rapsodia en azul introduciendo así a Gershwin dentro de esos compositores como Scriabin, Messiaen, Rimsky Korsakov o escritores como Baudelaire, Nabokov... que eran sinestésicos o estaban interesados en incitar a la Sinestesia a través de su música.


¿Qué es esto? me preguntaréis. Pues la Sinestesia, tema que me apasiona, es una una facultad poco común, en ocasiones se entiende como una deformación neurológica que tienen algunas personas, que consiste en experimentar sensaciones de una modalidad sensorial particular a partir de estímulos de otra modalidad distinta. Es decir yo escucho música y mientras la escucho veo colores, por ejemplo. Así ese azul del título sería un intento de Gershwin de asociar los sonidos a un color.

 Asociaciones establecidas por Scriabin entre notas y colores.

Para otros sin embargo el título no debe ser traducido como Rhapsodia en azul porque a lo que realmente se refiere es al Blues, género musical derivado del jazz que bien parece evocarse en la partitura. Vosotros elegís, se abren las apuestas.


Como ya sabemos la partitura nace de una petición de Whiteman a Gershwin. En ese momento nuestro protagonista ya era un músico muy popular  pero habitualmente por el tipo de música que componía y por las lagunas técnicas que tenía, todo hay que decirlo, no tenía que enfrentarse a semejante volumen de instrumentos en sus orquestaciones. De ahí que esta Rhapsody in blue fuese orquestada por Ferde Grofe, el arreglista de Whiteman. 

No es un caso extraño, recordad por ejemplo que los Cuadros para una exposición de Mussorgski (aquí) no fueron orquestados por él por el mismo motivo, pero Gershwin que sabía de sus deficiencias siguió formandose a pesar del éxito que obtuvo con esta obra. El éxito y la formación no le evitaron  tener  que luchar toda su vida contra el prejuicio de algunos que le consideraban un compositor menor, un fabricante de operetas y canciones populares.


Y ya el último punto pendiente, el cine. Rhapsody in blue es obra que se utilizado bastante veces como banda sonora, recordad el maravilloso del que os hablaba el otro día en Fantasía. Os dejo dos posibilidades que seguro que os gustan y os dan juego. El primer video es, como no,  Manhattan de Woody Allen. Woody gran admirador de Gershwin y no dudó en utilizar esta obra como banda sonora de su película en una grabación  de los años 30 con Benny Goodman y la NBC-Symphony Orchestra dirigida por Arturo Toscanini. 



Y para acabar que mejor que la película que se hizo en 1945 sobre la vida de George Gershwin. El título, como no podía ser de otra manera, Rhapsody in blue.



viernes, 30 de mayo de 2014

MITOLOGÍA PARA NIÑOS: Las arpías, las monstruas que consiguieron hacer la vida imposible a un rey

Si alguién nos llama arpías, desde luego algo agradable no nos está diciendo, más bien lo que expresa es que somos de naturaleza codiciosa y que con arte y maña conseguimos todos lo que queremos.  Pues bien el monstruo mitológico del que hoy vamos a hablar, además de compartir el nombre -Arpía (también lo veréis escrito como Harpía)- comparte bastante con esta descripción, no en vano en griego arpía significa las que raptan o las que arrebatan .


Aunque la literatura posterior nos describirá a las Arpías comos eres horrendos, como el animal más terrible que se hubiese podido engendrar, en un principio las Arpías eran divinidades aladas de belleza fabulosa y larga caballera que solían ser representadas tanto como mujeres aladas o como aves con cabeza de mujer y garras afiladas.


Sus nombres nos hablan de esa capacidad que poseían, de ese "superpoder" que les permitía volar más rápido que el viento y los pájaros: Aelo (Borrasca), Ocípete (Vuela Rápido) y Celeno (Oscura), como el cielo cuando es recorrido por una nube tempestuosa. Pero no os penséis que la posesión de este don va a ser utilizada en pos de algo bueno: las arpías son raptoras de niños y devoradoras de almas y en las descripciones que encontramos suelen desprenden a su paso un olor tan infecto que corrompen cuanto rozan. Por algo fueron las elegidas para amargar la vida a un rey de Tracia llamado Fineo. Os cuento aunque ya avanzo que ésta, como tantas leyendas mitológicas, presenta varias variantes sobre el por qué llegaron las arpías a la vida de Fineo.


La primera de ella nos dice que fueron mandadas por Helio, el Dios del sol, que se había enfadado muchísimo con Fineo cuando decidió sacrificar sus ojos, es decir quedarse ciego, para así vivir larga vida. No es extraño que el Dios del sol castigará a alguien que se negaba a ver todos sus logros.


La otra leyenda coloca a las Arpías como un castigo enviado por Zeus y para entender este castigo debemos comentar algo más sobre Fineo. Fineo, que como ya os he avanzado antes era rey de Tracia, había tenido la fortuna de obtener de Apolo el don de adivinar el futuro. Hasta aquí perfecto, pero el problema estaba en cómo utilizaba estos dones proféticos y es que lo hacía de manera realmente precisa, sin omitir en sus predicciones a los hombres los pensamientos y voluntades más íntimas de los dioses, incluidos los del propio Zeus, quien cuando ve revelados sus designios se enfada muchísimo.

Mandadas por Helio o mandadas por Zeus lo cierto es que la función de las Arpías era atormentar la vida de Fineo. Y, ¿cómo lo hacían?, ¿cómo se amarga la vida de un rey? Pues en este caso arrebatándole cualquier cosa que se pusiese ante sí, en particular los alimentos y si no se los quitaban se los ensuciaban con sus excrementos, para que no lo pudiese utilizar.

¡Lo tenían desesperado y muerto de hambre!


Os podéis figurar que Fineo no podía más y lo único que quería era acabar con ellas pero no sabía cómo hasta que aparecieron en su isla los Argonautas. Y ¿quiénes son éstos?, me preguntaréis. Pues los compañeros de Jasón, el heredero legítimo del trono de Yolco (una antigua ciudad al este de Grecia) que para recuperar su trono (se lo había arrebatado su tío a su padre) inicia una travesía en busca del vellocino de oro. Toda una historia llena de pruebas y leyendas pero lo que hoy nos importa es que este viaje en busca del vellocino de oro lo hizo acompañado de los Argonautas.


Y en este viaje, tras varias escalas que los habían llevado por la isla de Lemnos, la isla de Cícico, la costa de Misia o el país de los Bélibres, acabaron llegando, sin el rumbo que debían seguir muy claro, a la costa de Tracia. Y ¿quién estaba allí? Pues sí Fineo que seguía hambriento y cada vez más desesperado ante la impotencia de no poder hacer nada contra las Arpías.


En cuanto desembarcaron los Argonautas pidieron consejo a Fineo sobre la ruta por la que debían continuar su expedición y Fineo les contestó que por supuesto les ayudaría pero antes le debían librar de las Arpías. Y los Argonautas aceptaron.

Dentro de la tripulación, que estaba formada por unos 55 miembros, se eligió a Calais y Zestes porque en su calidad de hijos Bóreas, el dios viento, eran los únicos argonautas que tenían alas y  eran perfectos para luchar con las Arpías.


Pero para poder con ellas lo primero que tenían que hacer era atraerlas, y la verdad que fue muy sencillo porque en el mismo momento en que Fineo se sentó a la mesa las Arpías irrumpieron y fueron sorprendidas por Zetes y Calais que iniciaron una salvaje persecución que les obligó a emprender el vuelo.

Durante la persecución, la primera de las Arpías cayó en el río del Peloponeso, que a partir de ese momento se llamó Harpis, y la segunda logró llegar a las islas Equínades. Pero Hermes, -os acordáis, el mensajero de los dioses, el de las sandalias aladas- acudió en su ayuda y prohibió la muerte de las Arpías, pues éstas no eran sino servidoras de Zeus.


A cambio del perdón que recibieron, ellas prometieron dejar en paz al rey Fineo y se escondieron en una caverna en Creta. Por supuesto, Fineo cumplió con su parte y ayudó a los Argonautas a proseguir su camino.


Si os ha gustado, el próximo viernes tendréis otro monstruo mitológico. Una manera divertida y amena de  introducir a nuestros niños en el fascinante mundo de la mitología.

Pinchando en el siguiente enlace accederéis a la lista de los 20 monstruos que en las próximsa semanas comentaremos.


jueves, 29 de mayo de 2014

ILUSTRACIÓN ACTUAL: Gennady Spirin

Gennady Spirin (1948) es un pintor e ilustrador de libros para niños ruso heredero de una tradición que bien podemos remontar al trabajo Ivan Bilibin (pinchad aquí para ver su trabajo) o Vasnetsov.

Su obra se caracteriza por unas ilustraciones de muy bellas realizadas en lápiz y acuarela con gran meticulosidad y un importante trabajo de documentación detrás . Un trabajo por el que ha recibido los más importantes premios entre los que destacaríamos La Medalla de Oro de la Asociación de Ilustradores, La Manzana de Oro de la Bienal de Bratislava, El Primer Premio en la Feria Internacional de Barcelona o El Premio Grafico en la Feria del libro infantil de Bolonia.

Su obra es inmensa, ha ilustrado autores clásicos, contemporáneos, libros para niños y adultos... Os dejamos una selección de cinco trabajos que a mí me encantan y el enlace a su página web (pinchad aquí) que bien merece una visita.

Espero que lo disfrutéis.

 LA SIRENITA



FROG SONG
EL CASCANUECES
LA PRINCESSE GRENOUILLE
 






miércoles, 28 de mayo de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Rhapsody in blue de G. Gershwin. El jazz llega a la música clásica

Como todos los miércoles abrimos nuestro auditorio para hablaros de una obra de música clásica que estamos seguros que hará disfrutar a vuestros niños. La hoy elegida es Rhapsody in Blue de George Gershwin.


En los años veinte en la sociedad americana convivían distintos tipos de música. Las clases altas seguían escuchando esa música clásica, "música seria" importada de Europa que tanto prestigio tenía pero estos mismos felices años veinte son, también y sobre todo, los años de la fiebre del jazz. La gente en ciudades como Nueva York, Chicago... abarrotaba los clubes nocturnos y las salas de baile para ver tocar, con sus bandas, a músicos como Louis Armstrong, Duke Ellington... El éxito de la nueva música era incuestionable pero pese a ello el jazz no lograba desprenderse de ese origen plebeyo y  afroamericano. 


Dos estilos de música en apariencia irreconciliables, basados en principios antagónico que nombres como George Gershwin hicieron que se diesen la mano. Y es que la obra que hoy presentamos consiguió lo que parecía imposible: fusionar el jazz y la música clásica, aunque su verdadera intención era hacer que los músicos "cultos" consideraran a esa música menor, digna de entrar en la sala de conciertos. Y vaya si  lo consiguió.


Estamos en 1924  y George Gerswhin era un reconocido compositor de música popular, concretamente de operetas y de canciones populares, al que el violinista y director  Paul Whiteman, conocido como El rey del Jazz por la popularización que consiguió del género,  encarga la composición de una obra que debía ser estrenada en un concierto anunciado bajo el rimbombante título de Experiment in Modern Music. La petición lleva una premisa muy clara:  debía componer una obra para banda de jazz que demostrase que esa música que algunos consideran "inferior" era perfectamente equiparable a la música clásica. En definitiva la obra tenía la no pequeña tarea de purificar el jazz lavándolo de su origen plebeyo y conseguir que fuese aceptado por las altas esferas del arte.


En los meses que siguen a Gerswhin se olvida completamente del encargo hasta que tres semanas antes del concierto se ve anunciado a bombo y platillo en un periódico en el que destacan que la obra central del programa iba a ser una composición sinfónica escrita por George Gershwin. La profesionalidad del compositor hace que componga la obra en el escaso tiempo que le queda y con ella el jazz entra por la puerta grande en la sala de conciertos.

Pero esta obra no solamente supone el paso del jazz del club a la sala de conciertos sino que con ella la música de EE.UU., eterna deudora hasta este momento de la tradición europea, va a ver como nace su propia música sinfónica.


Contextualizada la pieza llega el turno de hablar de la música, pero en lugar de presentar directamente esta Rhapsody in blue, para entender mejor que es lo que hace Gershwin, yo suelo comentar primero con los chavales algunos rasgos que caracterizan la música de jazz de esos años 20:
  •  Música improvisada. El jazz a diferencia de la música clásica, que se apega de manera estructurada a una partitura escrita por un compositor que será ejecutada en cada una de sus interpretaciones buscando la mayor fidelidad a lo propuesto en ella, es una música improvisada, hay un esquema unas pautas sobre la que los músicos improvisarán en cada una de sus interpretaciones. No hay dos ejecuciones iguales es una música basada en la libre interpretación
  • Instrumentos propios del jazz. En esta música no encontramos violines y violas interpretando una melodía que es sostenida por contrabajos y fagots sino que la raíz africana mezclada con elementos occidentales está perfectamente reflejada en los instrumentos que utiliza. Instrumentos que podemos dividir en dos categorías: los que marcan el ritmo (batería y contrabajo) y los que tocan la melodía (vientos (trompeta, saxofón, clarinete...) piano y guitarra). 

  • Un buen momento para escuchar música y que ellos reconozcan quiénes son los encargados de hacer la melodía, quiénes hacen el bajo y sobre todo en qué momento la banda desaparece para dar lugar a algo diferente.


    Seguro que lo han adivinado porque a partir del min. 1'17 de esta mítica grabación de Duke Ellington en el Cotton Club empieza la sección de solos -primero guitarra, después trompeta (min 1'39), después saxo (2'05)- y con ello la tercera característica que les podéis mostrar.





  • Importancia de los solos. Los solos son el momento estelar en donde cada uno improvisa, cada músico compone la música al tiempo que la interpreta. El intérprete es el verdadero protagonista, el verdadero artífice de la obra desapareciendo con ello la imagen del compositor tal y como es entendido en la música culta occidental hasta este momento. Son secciones en las que la banda pasa a un segundo plano para dar el papel estelar a cada uno de los instrumentos melódicos.  


  • El fragmento que acabamos de escuchar es un buen ejemplo de lo que era un tema de jazz en la época. Comenzaban a tocar todos los integrantes de la formación juntos, los instrumentos melódicos interpretaban la melodía completa sobre un acompañamiento rítmico y armónico a cargo de la batería, el contrabajo, el piano... Tras esto llegaba la sección central dedicada a los solos en donde, uno a uno, los instrumentos melódicos improvisan sobre un acompañamiento que les sirve de guía. ¿Guía para qué? sería la pregunta. Porque improvisar  en este tipo de música no es tocar lo que te de la gana, no se parte de cero, sino que se  improvisa sobre melodías, armonías y ritmos que se conocen de antemano. El tema suele concluir con la banda tocando nuevamente el tema juntos.

    Otro ejemplo en este caso otro de los grandes en este caso Louis Amstrong con la Fletcher Henderson's Orchestra y el año de la grabación es precisamente el mismo que el de la Rhapsody in blue, 1924.


  • Acentuaciones sincopadas. El jazz se caracteriza por su riqueza y complejidad rítmica, basada en la polirrítmia (diferentes ritmos que se interpretan al mismo tiempo), en los contratiempos y sobre todo en el uso de la síncopa que es la acentuación de los tiempos débiles del compás.

Pues bien explicadas y escuchadas algunas de las características que definen la música de jazz de los años 20 toca decir cómo Gershwin hizo esa fusión para conseguir elevar al jazz a los altares. Y creo que una buena idea es que ellos mismos deduzcan cuáles de las características que acabamos de enunciar están presentes en esta obra.

Llegó el momento de escucharla por primera vez. Yo no les pondría la obra completa, lo dejaría para el final. Ahora en esta primera toma de contacto bastantan 2 o 3 minutos.

¿Qué es lo que han podido distinguir en la primera escucha sin problemas? Pues creo que es sencillo que perciban al menos tres ideas: la importancia dada por Gershwin a los instrumentos de viento (el clarinete es el que empieza, después los trombones, las trompas, la trompeta...) es una referencia ineludible a ese jazz que se intenta evocar; los temas elásticos de acentuación sincopada -mejor ejemplo que ese solo de clarinete del principio no vamos a encontrar que con su peculiar glissando tan temido  por todos los clarinetista nos coloca en el espíritu jazzístico de la partitura- y el papel del piano como instrumento solista, que si lo pensamos en términos clásicos estaríamos ante un auténtico concierto para piano y orquesta pero si lo analizamos a partir del jazz es una clara alusión a esos solos donde el músico improvisa.


Y ahora la pregunta que siempre se hace, ¿estamos ante verdadero jazz? Obviamente no, en esta partitura no se improvisa, Gershwin asume la esencia de ese estilo y  escribe una obra que no da margen a la improvisación. Lo que realmente encontramos es la traducción de fórmulas propias de la música popular americana -como los blues, los espirituales negros y el jazz...- a las que Gershwing introduce dentro de su propio lenguaje para vestirlos de etiqueta.


Porque pese a ser una música escrita, no improvisada, lo que se no se le puede negar a esta Rhapsody en blue es que mantiene un espíritu, una esencia bastante fiel al espíritu original de lo que se quería evocar y esto en gran parte se debe al carácter rapsódico de la pieza y la estructura melódico-rítmica de los temas empleados. Si os parece lo explicamos.

Encajar el espíritu libre del jazz en una forma clásica no parece sencillo pero Gershwin salva este obstáculo de una manera brillante al utilizar como forma una de las más abiertas que tiene la música clásica: la rapsodia. Por rapsodia en música entendemos una obra compuesta por retazos de diferentes obras o una fantasía con mezcla de diferentes temas y melodías en muchos casos de origen folklórico. Es decir una pieza muy libre en la que el compositor presenta diferentes secciones que no tienen porque tener relación entre ellas. Con esta definición el margen de acción es enorme.


Volvamos a escucharla y pensemos esta pieza como nos la describe el propio Gershwin como una especie de caleidoscopio musical de América, como un crisol de culturas, un intento de reflejar las peculiaridades que tiene como nación y un intento también de mostrar su  locura metropolitana, porque no hay que olvidar que esta pieza es el homenaje de un neoyorquino, como es Gershwin, a su ciudad y a su estruendosa y ágil vida cotidiana. La interpretretación de esta segunda versión que hoy ponemos corre a cargo de otro grande la música americana Leonard Bernstein.




La cosa hoy está durando demasiado. Si os parece lo dejamos aquí pero os convoco para el sábado en donde, además de poneros para que os podáis descargaros gratis algunas versiones, intentaré aclarar las diferentes interpretaciones que se hacen del título, el papel que jugó Gershwin en la orquestación de esta pieza ya que viene firmada por Ferde Grofe y hablaré de algunas de las muchas veces que se utilizado en el cine.

Pero no me quiero despedir sin comentar que la versión que hizo Disney en Fantasía de esta obra es estupenda para trabajarla con vuestros chavales, no sólo por la calidad que tiene sino por la manera en que trata la animación la idea de individuo (solo) y tumulto (la orquesta completa). Como no la encontrado os dejo otra curiosidad firmada por el propio Whiteman que también les gustará.




Si os ha gustado y queréis conocer el resto de obras que hemos analizado y comentado en nuestra sección Música para niños pinchad eslos siguientes enlaces












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