viernes, 24 de octubre de 2014

ARTE PARA NIÑOS: De Zabala a Van Gogh

Cuando  me dedicaba a la música como intérprete solía decir que de mayor quería ser Laurie Anderson. Ya apenas toco, me he hecho mayor...  pero sigo teniendo sueños y me sigue dando envidia, de la buena, el trabajo brillante de otra gente. Pues bien, ese querer ser... lo volví a sentir hace un año cuando cayó en mis manos el último libro de  Javier Zabala.


El pájaro enjaulado es una idea redonda que además del propio deleite que siente uno cuando lo contempla y se introduce en sus líneas, muestra distintas maneras de introducir a los chavales en el mundo de uno de los principales nombres del impresionismo, Vincent van Gogh, más allá de los meros datos biográficos. Os cuento.


Una de las principales vías que tenemos para conocer la vida, los pensamientos, los sentimientos y las miserias, todo hay que decir, de muchos artistas son los epistolarios. Y en el caso concreto de Vincent van Gogh es la correspondencia que a lo largo de casi veinte años se intercambia con su hermano Theo. Os podéis figurar que dentro de las 600 cartas que se conservan, las tenemos para todos los gustos. Pues bien, Zabala en este libro  elige una fechada en julio de 1880, diez años años de su muerte, en la que Van Gogh muestra la confusión emocional en la que se encuentra y su decidido afán por encontrar un camino que oriente definitivamente su vida.  


La carta, o el fragmento de la misma elegido por Zabala, realmente es una parábola preciosa, un cuento con un pájaro por protagonista que nos habla de la importancia de la amistad y de la familia en nuestras vidas.

 ¿Sabes cómo puede desaparecer la prisión?
Con afecto profundo, sincero. Si somos amigos, hermanos.
El amor es lo que abre la prisión,
con su fuerza soberana, con su encanto poderoso.
Quien no tiene esto, permanece en la muerte.
Porque allí donde renace la simpatía, renace la vida.


Si ya la carta en sí merece la pena, puesta en imágenes por Javier Zabala -Premio Nacional de Ilustración 2005 y con más de setenta libros a sus espaldas, uno de los ilustradores españoles con más trayectoria internacional en este momento- se convierte en un álbum ilustrado de esos que deberían ser imprescindibles en toda biblioteca y no sólo infantil. Todo un lujo de gran formato para el ojo en donde nos deleitamos con esa mezcla de elementos y técnicas que Zabala emplea -collage, acuarela, tintas, acrílicos o monotipias- y esa aproximación del lenguaje expresionista al mundo infantil, en esta ocasión haciéndole guiños al propio Van Gogh. 



Pero este Pájaro Enjaulado, como comentaba al principio, da para mucho. Os propongo tres actividades que pueden tener sus páginas como guía.

La primera ellas, la más obvia. Tomemos pequeñas historias, cartas, poemas... y hagamos que nuestros niños las traduzcan en imágenes.

La segunda tiene que ver con una obsesión mía desde hace un tiempo que a su vez tiene que ver con la manera que enseñan a dibujar a nuestros hijos. Por favor, no hagamos a los niños de cinco, seis años calcar y limitarse a colorear. No les dibujemos la forma, los trazos y les digamos que den color. No les hagamos asimilar color a forma. No deben ser la misma cosa... No matemos su imaginación ni les propongamos únicamente imaginarios realistas. Es muy triste que mi hija con seis años llore porque su trazo no se parece al de las princesas Disney. Es normal, tiene seis años, no tiene técnica y sus padres luchan contra el calco. Démosles otras alternativas. Zabala con sus mundos expresionistas, sus collages, sus maravillosos pájaros es una fuente muy rica para que beba el ojo de nuestros hijos.


Y tras el alegato en el que sin quererlo he convertido el párrafo anterior, os cuento la tercera. Se trata de descubrir un juego que el propio Zabala, o eso me parece a mí, plantea en su libro y que tiene a Van Gogh como protagonista.

Como ya comentaba antes Zabala hace guiños a la obra de Van Gogh en sus ilustraciones, el juego que os propongo consiste en encontrar con vuestros alumnos estos guiños. Una manera muy sencilla y que serviría para introducir a los chavales en la propia obra de Van Gogh, sería mostrarles dos de sus cuadros más famosos: Los girasoles y La noche estrellada.

Los girasoles (1888)
La noche estrellada (1889)

Ellos que los miren, que os cuenten qué les han parecido, qué les ha llamado la atención, después podéis hablar sobre la pincelada, sobre los colores... y una vez disfrutados nos pondríamos a buscar algún rastro de estos dos cuadros en el libro de Zabala, a buscar las huellas que van Gogh ha dejado en él.  Seguro que las encuentran. Os dejo una ilustración en la que la referencia es muy obvia. Hay muchas más. Os invito a buscarlas.


De este trabajo se hizo una exposición en el Museo de ilustración del ABC en Madrid, que deseo se convierta en itinerante y llegue a mucha más gente, pero mientras eso sucede siempre tendremos este espléndido libro editado por Edelvives.


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