miércoles, 17 de septiembre de 2014

MÚSICA CLÁSICA PARA NIÑOS: Las cuatro estaciones, de Vivaldi

Aunque casi con un día de retraso, esto de dar forma a nuevas secciones me cuesta más de lo que en principio creo, os traigo la primera propuesta sobre cómo introducir a un niñ@ en algunas de las obras más conocidas de la música clásica. La elegida para abrir sección,  Las cuatro estaciones de Vivaldi


Como realmente es un post dirigido a adultos que posteriormente pasarán la información a los niñ@s, he pensando que puede ser interesante una primera parte en la que os contextualizo la obra, os la explico, os cuento algunas de sus principales características... para al final del post presentaros varias propuestas -intentando con ellas abarcar distintas edades- que os darán pautas para presentársela a vuestr@s hij@s, niet@s, amig@s, alumn@s...

Sin más preámbulos comenzamos.


Antonio Vivaldi es un compositor italiano perteneciente al Barroco y es, junto con Bach, Haendel o Purcell, una de las figuras claves de este periodo histórico. A él le debemos, entre otras muchas cosas, haber establecido las pautas del concierto tal y como entendemos este género musical hoy día. 

Hablaremos de ello, pues Las cuatro estaciones tienen bastante que decir a este respecto pero antes, por aquello de contextualizar y aclarar tópicos, voy a resaltar unos pocos datos de su biografía.


Il Prete rosso (El cura rojo)

Vivaldi nació en Venecia en el seno de una familia numerosa. Era el primogénito de nueve hermanos y, como era casi obligatorio en la época, su destino estaba ligado a su ingreso en una orden religiosaaunque desde pequeñito y alentado por su padre -barbero de profesión además de brillante violinista en la capilla ducal de San Marco- se veía que tenía auténtica vocación musical, destacando pronto por la fogosidad y virtuosismo con que tocaba el violín. 

 Ospedalle della Pietà (Hospital de la piedad)


Ospedalle della Pietà (Hospital de la piedad)

Tras un primer momento como sacerdote, pronto -motivado por el asma que padecía, dolencia que le acompañó toda su vida, y por su escasa vocación, todo hay que decirlo- renuncia a las órdenes eclesiásticas aunque continúa como profesor de violín en el Ospedalle della Pietà (Hospital de la piedad) un orfanato, reformatorio para niñas pobres y rebeldes, a la vez que uno de los mejores conservatorios de la ciudad. Un dato nada superfluo en su biografía pues ligado a esta intitución permaneció Vivaldi prácticamente toda su vida. Allí además de profesor de violín asumió los cargos de maestro de conciertos y director de coros y para esta institución compondría y estrenaría, con las alumnas como intérpretes, figuraros el nivel que debían tener, algunas de sus principales obras. 


Las labores de Vivaldi en el Ospedalle della Pietà no se limitaban a impartir clases de violín sino que se encargaba del entrenamiento intrumental y vocal de las jóvenes; de la selección, compra y mantenimiento de los instrumentos; de la composición de numerosas piezas para ser interpretadas por sus pupilas -estaba obligado a componer como mínimo dos conciertos mensuales para la iglesia-  y de la organización de los conciertos abiertos al público que tenían lugar los sábados, domingos y festivos en donde estas alumnas interpretaban sus obras. 

Unas tareas que compaginaba con su intensa colaboración con el Teatro Sant´Angelo de Venecia y con el desarrollo de su propia carrera como compositor y empresario de óperas.

 Cuadro de Giovanni Paolo Pannini (1691 - 1765) en el que vemos
 una  representación de La Senna Festeggiante, ópera de Antonio 
Vivaldi compuesta en honor de Luis XV.


Compositor famoso y empresario de éxito.

Desde 1711 Vivaldi se convierte en el compositor de moda en Venecia. Su fama comienza a traspasar fronteras y llega a las principales cortes europeas obteniendo el favor de monarcas tan poderosos como Carlos IV o Luis XV, rey de Francia. Un reconocimiento que mantendría hasta el final de sus días. Pero, curiosamente, pese a todos los honores cuando ya en el ocaso de sus días quiso abandonar la agitada y agotadora vida de empresario musical y retirarse a alguna plaza bien remunerada en una corte europea, no lo consiguió.  

Murió en 1741 sin excesivas riquezas. Su economía únicamente le dio para ser enterrado en el llamado "cementerio de los pobres" de Viena, ciudad a la que en busca de una mejora de su situación económica se había trasladado un año antes.


LAS CUATRO ESTACIONES

Os podéis figurar, con el ritmo impuesto por sus cargos, la cantidad de obras que compuso Vivaldi a lo largo de su vida. Muchas de ellas se perdieron pero pese a todo nos ha llegado un corpus de 750 obras que abarcan todos los géneros en boga en la época, tanto instrumentales como vocales. De este corpus, más de 500 son conciertos y de ellos la mitad están escritos para el instrumento rey por excelencia del Barroco y del que Vivaldi era un virtuoso, el violín.  


Los docientos y pico conciertos de violín no han tenido la misma suerte. Se suele considerar que los más interesantes son aquellos que el compositor reunió en cuatro colecciones: L’estro armonico, op. 3 (1711), La stravaganza, op. 4 (1714), Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, op. 8 (1725) y La cetra, op. 9 (1729). Cada una de estas colecciones están integradas por 12 conciertos. 

Nosotros hoy nos vamos a quedar con el nombre de la tercera colección, Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, op. 8 (1725) y con cuatro de los conciertos que allí se presentan. ¿Os imagináis cuáles son, verdad? Exacto. Las cuatro estaciones, cuatro conciertos en donde cada uno de ellos representa, evoca... una estación del año.

 Las cuatro estaciones. Mosaico romano.

¿Qué es un concierto?

Lo primero que debería aclarar es qué entendemos por concierto, porque obviamente no estamos hablando de cualquier actuación de música en vivo frente a un público. El concierto como género músical es una obra instrumental, organizada en movimientos en la que se establece un diálogo entre un solista o solistas (lo que llamamos solo) y una orquesta (tutti). En el caso concreto de Las Cuatro estaciones una orquesta de cámara y violín.


El género concierto no es algo que se haya dado en todas las épocas, en el medievo no había conciertos. El concierto surge en el Barroco y si bien en un principio se utilizaba para nombrar a cualquier obra que fuese interpretada por instrumentos, poco a poco va tomando la forma que hoy conocemos. Y en esto Vivaldi tuvo mucho que decir. Es él quien establece la estructura de los conciertos en tres movimientos, en tres partes diferenciadas con entidad propia cada una de ellas, siendo el primero y el tercero de estos movimientos rápidos y el intermedio lento.

La primavera de Sandro Boticelli, 1478-1482
 
Creo que ya he hablado mucho. Propongo escuchar el primero de estos conciertos, La primavera, pensando en esta división de movimientos. El primer movimiento va  hasta el minuto 3'20; el segundo, el lento desde 3'20 hasta el min 5'59 y el tercero del 6'00 hasta el final. A mis alumnos mayores descubrir esto les encanta porque así saben cuándo se debe aplaudir. La norma es muy sencilla, jamás se aplaude entre movimientos. Siempre se hace cuando finaliza la obra. Esto sirve tanto para un concierto, como es este caso, como para una sinfonía, una sonata, una suit...



Excusa programática

Toda la música de Il cimento dell’armonia e dell’invenzione, op. 8 (1725), fue muy bien acogida por el público de la época, entre otras cosas porque siete de los conciertos allí presentes presentaban una excusa programática, es decir era una música que pretendía describir o expresar con sonidos ideas extramusicales.

¿Cómo lo hace Vivaldi en el caso concreto de Las cuatro estaciones? Fácil, imitando a través de la música los elementos más característicos y las diferentes variaciones que se dan en las distintas épocas del año.


Además, por si nos quedaba alguna duda, Vivaldi nos dejó una especie de programa: cuatro sonetos dedicado cada uno de ellos a una estación del año. El de La primavera, traducido por David Chericián, reza así:

Llegó la primavera y de contento
las aves la saludan con su canto,
y las fuentes al son del blanco viento
con dulce murmurar fluyen en tanto.


El aire cubren con su negro manto
truenos, rayos, heraldos de su adviento,
y acallándolos luego, aves sin cuento
tornan de nuevo a su canoro encanto.


Y así sobre el florido ameno prado
entre plantas y fronda murmurante
duerme el pastor con su fiel perro al lado.


De pastoral zampoña al son chispeante
danzan ninfa y pastor bajo el techado de primavera al irrumpir brillante.



Si volvéis a escuchar la música del primer movimiento de La Primavera tras leer el soneto, veréis como ésta puede ser entendida como la imagen musical de lo que en las dos primeras estrofas se cuenta. El minutaje sería el siguiente:

Hasta el min. 0'52. Tutti de la orquesta. Música radiante que representa la llegada de la primavera.
min. 0'52 hasta 1'21 . Primer solo. El violín imita el canto de las aves saludando a la primavera.
min. 1' 29. Tutti. Escuchamos el agua del manantial que fluye en la orquesta en las ondulantes figuras de dobles corcheas.
min. 1'41. Algo parece alterar la bucólica escena, son los violoncellos los que nos avanzan que el aire se va a cubrir con un manto negro.
min. 1, 57. Llega la tormenta con rayos y truenos incluidos
min. 2, 29 . Tras la tormenta aves que tornan de nuevo a su candoroso encanto.


Musicograma del primer movimiento de la Primavera.

Por supuesto el pastor durmiendo una placentera siesta acompañado de su leal perro  (esas violas incansables y constantes en todo el movimiento), podéis escucharlo en el segundo movimiento  y la danza del pastor y las ninfas sería el tercero.

Las Cuatro Estaciones, de Giuseppe Arcimboldo (1573)


Características estilísticas del concierto barroco.

Las cuatro estaciones de Vivaldi también pueden servirnos para hablar de algunas de las principales características del concierto barroco. Además de la ya comentada división en tres movimientos rápido-lento-rápido encontramos.

1. Búsqueda de contrastes. Esto lo podemos ver en la propia estructura, con los contrastes de tempo perfectamente diferenciados que acabamos de nombrar; en la idea de concierto, una obra en la que se alterna otro contraste, el de un solista y un grupo instrumental; y, por supuesto en el uso que se hace de las dinámicas: forte- piano. Un ejemplo clarísimo de esta última alternancia lo encontramos desde el minuto uno del primer movimiento de La Primavera. Si os fijáis, lo que en ese minuto escuchamos son únicamente dos ideas. La primera hasta el min. 0'30 y la segunda a partir del 0'36. ¿Qué pasa después de cada una de estas ideas? Pues que se repiten, la única diferencia es que en esta segunda intervención la orquesta la interpreta en lugar forte, como la primera vez, piano: contraste perfecto de dinámicas.


2. Interés real por el timbre, por el instrumento que debe tocar. No se elige el violín porque es el instrumento que tenemos. Se elige el violín, el violoncello o la trompa porque queremos que la música tenga ese color. Esto se empieza a establecer de manera clara en este momento, pues hasta entonces muchas veces se elegía en función de lo que el compositor disponía en lugar de lo que quería.

La orquesta era un conjunto variable de instrumentos cuya selección 
dependía en muchos casos del número de músicos disponibles 
en un determinado momento.

3. El ritmo como generador de melodía. El papel del ritmo se vuelve fundamental. De ser sustento de melodías se convierte en generador de ellas.

4. Nos encontramos ante una música que tiene por única función ser escuchada y es que hasta este momento la música tenía una finalidad. La música servía a la iglesia, al baile, de entreteniento en las comidas... pero eso de concebir una música únicamente para el deleite era cosa novedosa.

5. Virtuosismo en los solos que serán acompañados únicamente por el basso continuo, otro día os hablo de esto, enfrentándose a la formación orquestal.

6. Utilización del Ritornello. En el concierto Barroco utilizamos esta palabra para nombrar un pasaje orquestal recurrente que se interpretaba al principio y al final del movimiento y se suele intercalar entre los solos. Algo que será muy utilizado y desarrollado por Bach aunque se suele atribuir la novedad en la idea a Vivaldi.


La cosa se está alargando mucho más de lo que esperaba. Este fin de semana tendréis una segunda parte de este post en el que, contextualizada ya la obra, os comentaré algunas propuestas didácticas que a mí me suelen funcionar muy bien en clase.

Mientras eso llega os dejó con otra versión de Las cuatro estaciones de Antonio Lucio Vivaldi.



Si os ha gustado y queréis conocer algunas otras obras de música clásica que hemos comentado para niñ@s, pinchad en el siguiente enlace.



5 comentarios:

  1. ¡WOW! ¡Qué artículo más espectacular, bien organizado y documentado! Además nos va a ser superútil para preparar sesiones sobre esta pieza.
    Muchísimas gracias por el esfuerzo y por compartirlo con la red.
    ¡Un abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Me alegro mucho que te haya gustado y sobre todo que os vaya a ser úti y muchas gracias a tí por tus palabras.

    ResponderEliminar
  3. ¡Buen trabajo! Lo enlazaré en el blog de aula www.ponlemusicaatuvida.blogspot.com
    Gracias

    ResponderEliminar