lunes, 19 de mayo de 2014

Edu, el pequeño lobo de Grégoire Solotareff

Como todos lunes, una recomendación literaria. La de hoy un precioso libro sobre la amistad y la necesidad de la aceptación de las diferencias del otro para que ésta funcione. El título: Edu, el pequeño lobo de Grégoire Solotareff.


La historia que hoy hemos elegido tiene dos protagonistas muy diferentes un lobo y un conejo, que debido a un accidente se van a convertir inesperadamente en amigos.


Había una vez un conejo que no había visto nunca un lobo...  y un pequeño lobo que no había visto nunca un conejo.

Su tío decidió llevarlo a cazar por primera vez en su vida.Ese día, el viejo lobo iba tan deprisa que se dio contra una peña 
y murió en el acto. Así que el pequeño lobo se quedó solo..



Mientras se preguntaba qué sería de él, oyó un ruido que salía de un agujero cavado en el suelo no lejos de allí.
Al acercarse al agujero y meter la cabeza dentro, el lobovio a un animalito tumbado en la cama leyendo un libro.Eh tu ¿podrías ayudarme?


Y por supuesto el conejo Tom, le ayudó. La necesidad hace que no se planteen sus diferencias, que no se planteen que son enemigos irreconciliables. Y así comienzan una relación. Después llegarán las preguntas, pero ya es demasiado tarde para echarse atrás.

Por casualidad ¿Eres un conejo?
Sí me llamo Tom y tú ¿eres un lobo?
Sí, pero no tengo nombre. 



Y será Tom el que le ponga el nombre de Edu y el que le enseñe a leer,  a jugar a las canicas, a contar y a pescar para alimentarse y será Edu el que enseñe a Tom a correr muy, muy, muy rápido, más rápido que todos los conejos y a tener miedo. Porque el miedo del conejo al lobo es instintivo y aunque jugando se turnan a atemorizarse el uno al otro, el miedo de Tom es real.


Edu también le enseñó a Tom el miedo. Unas veces jugaban  a "miedo al lobo" y otras veces jugaban a "miedo al conejo",[...]Un día Edu asustó tanto a Tom que este se metió corriendo en su madriguera y decidió no salir más.







Y aquí bien podría haber acabado la historia pues Edu tras insistir y ver que su amigo no salía de su madriguera decidió coger su atillo e irse a vivir a otra montaña en la que esperaba encontrar nuevos conejos con los que entablar amistad.




Aunque lo que realmente conocerá en esa nueva montaña es el miedo al lobo y gracias a sentirlo en sus propias carnes comprenderá a su amigo y conseguirá que éste le perdone.

 
 

Un delicioso relato apoyado en unas ilustraciones expresivas de brillantes y luminoso colores, realizadas a toda página, en donde Grégoire Solotareff no pinta detalles sino únicamente ese trazo gruego y negro con los que enmarcar a los personajes, para invitarnos a explorar temas como la soledad, la amistad o la capacidad de asumir e intentar entender las diferencias de los otros. Temas serios pero brillantemente tratados que nos servirán para hacer reflexionar a los más pequeños sin por ello dejar de divertirse.



El libro fue publicado por primera  en vez en francés en 1989 y fue todo un éxito de ventas.  En castellano ha sido publicado por la editorial Corimbo que también se ha hecho cargo de la edición en catalán. Espero que lo disfrutéis.

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