lunes, 21 de abril de 2014

Crispín, el cerdito que tenía todo de Ted Dewan

Comenzamos la semana con nuestra recomendación literaria. Hoy os vamos hablar de un libro publicado en 2002 por Ted Dewan. Su título Crispín, el cerdito que lo tenía todo.



El protagonista de esta historia es un cerdito de nombre Crispín que posee los últimos y más costosos juguetes. A primera vista nuestro cerdito -rico y malcriado, bastante inadaptado socialmente y cuyos padres quieren comprar su afecto a través de todo tipo de costosos regalos- parece que lo tiene todo, aunque realmente lo que tiene es un serio problema: nada de todo esto le hace ilusión. Como lo tiene todo y lo consigue sin ningún esfuerzo, no lo valora y, por supuesto, tampoco lo cuida ni lo respeta.


Cuando miramos su habitación nos encontramos todos los mejores y más caros juguetes. Allí están el SpeedPony, el osito de peluche Zybox y la Giga-Pigstation. Pero están  solos, rotos y abandonados y lo que todavía es peor, Crispín está  triste y aburrido.


Pero las cosas van a cambiar. El motivo no es otro que el regalo que recibe en Navidad, una enorme caja verde con una nota que reza así:

Querido Crispín, en esta caja encontrarás la única cosa que no tienes.
Es el mejor regalo del mundo.


Crispín está emocionado, aunque tal vez esta palabra describa un sentimiento demasiado intenso y apenas conocido para nuestro cerdito. Lo que si podemos asegurar es que en cuanto abre el paquete, la ligera emoción que pudiera sentir se torna en decepción, pues en ella, pese a su maravilloso y brillante embalaje, no hay nada.

Así que, como cabía esperar de Crispín,  deja la caja abandonada en el patio.


Y aquí empieza la historia pues la caja llama la atención de sus dos vecinos Nick y Penny quienes deciden convertirla en una base espacial e invitan a Crispín a jugar con ellos. Os podéis imaginar que Crispín no lo había pasado mejor en su vida y absorto y encantado juega con sus amigos hasta el anochecer.


Así, un día tras otro, la caja vacía se convierte en un instrumento maravilloso para activar su imaginación y transformarla en castillos, tiendas, barcos piratas... y por supuesto en bases espaciales.


Una estupenda historia, escrita con un lenguaje claro y preciso que nos da pie a mostrar a los más pequeños que lo material no es lo más importante en este mundo. Que los juguetes no son lo que realmente importa, lo importante es el uso que hagamos de ellos. El valor del juguete no está en el precio sino en las posibilidades que nos da para activar nuestra imaginación y  poder forjar nuevas relaciones con los demás. 

Lo que realmente le enseña esa caja vacía a Crispín es la única cosa no tenía, el mejor regalo del mundo: el valor de la amistad. 


El libro fue todo un éxito alzándose en el año de su publicación con el Blue Peter Award y con una mención de la prestigiosa Medalla Kate Greenaway. Si te apetece acerte con el libro aquí te dejamos varias opciones donde puede comprarlo.




Por supuesto con el éxito llegaron las secuelas:


Si queréis conocer más sobre el trabajo de Ted Dewan, un escritor e ilustrador norteamericano que curiosamente está casado con la también autora infantil Helen Cooper de la que ya dimos cuenta en esta sección al hablaros de Sopa de calabaza, pinchad aquí. La verdad que todo en él merece la pena desde su formación -es ingeniero de sonido, ha sido profesor de física...-, hasta sus comienzos como caricaturista para medios tan prestigiosos como The Times, The Guardian o The Independent o la manera en la que se inició en la ilustración de libros infantiles junto al científico Steve Parker. Una alianza de la que salió Inside the Whale and Other Animals, con el que ganaron  el Mother Goose Award en 1992. 

Aunque probablemente el proyecto más famoso de Ted Dewan sea la serie infantil de Bing Bunny. 




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