martes, 18 de marzo de 2014

Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak

Hoy vamos a hablar de todo un clásico contemporáneo en esto de la Literatura Infantil: Donde viven los monstruos (Where the wild things are) del escritor e ilustrador americano Maurice Sendak (1928-2012).



Escrito en 1963, en él se nos narra la historia de un niño como otro cualquiera, inquieto, aventurero y contestón que una noche tras vestirse de lobo y responder indebidamente a su madre es castigado teniéndose que ir a la cama sin cenar. Lejos de amilanarse Max va a combatir todos sus fantasmas realizando un viaje interior que le llevará al lugar en el que habitan los monstruos. Unos monstruos  a los que conseguirá dominar y llegará a convertirse en su rey.

Y cuando llegó al lugar donde viven los monstruos
éstos emitieron unos horribles rugidos y crujieron
sus afilados dientes y lo miraron con ojos centelleantes
y le mostraron sus horribles garras hasta que Max
dijo: “¡QUIETOS!” y [...] se asustaron tanto que dijeron
que él era el monstruo más monstruoso de todos

[...] El rey del lugar donde viven los monstruos...



Con ellos vivirá durante un tiempo alegre y feliz hasta que un día la añoranza le hará desear volver a su casa, donde quizá todavía le espere su cena caliente.

...Max el rey de todos los monstruos se sintió solo
y quería estar donde alguien le quisiera más que
a nadie. Entonces desde el otro lado del mundo
le envolvió un olor de comida rica
y ya no quiso
ser el rey del lugar donde viven los monstruos...

Una historia en apariencia sencilla, sin grandes complicaciones pero tras la que se esconde toda una reflexión  sobre la ira, la culpa, la soledad, el abandono, la identidad o la pertenencia a la sociedad en la boca de un  niño de escasos años  que lucha, como todo el mundo incluso los monstruos, por combatir sus inseguridades.

...Pero los monstruos gritaron
"¡Por favor no te vayas -te comeremos- te queremos tanto!"
Y Max dijo "¡No!"
Los monstruos rugieron sus rugidos terribles

[...], pero Max subió a su barco particular
y les dijo adiós con la mano..
.

  

Con esta historia Maurice Sendak se aleja de los prototipos que estaban de moda en los libros infantiles de la época. De la misma manera que cuando hicimos El mundo de... dedicado a Leo Lionni (pinchad aquí si queréis acceder al post) hablabamos de que había un antes y un después en el álbum ilustrado tras la publicación de sus primeros títulos, podemos decir que la literatura infantil actual debe mucho a este tipo de cuentos que lejos de relatar historias de princesas salvadas por su amado o animales parlantes con los que viajamos a mundos idílicos, nos presentan niños reales, niños auténticos, con miedos, con inseguridades que empiezan a descubrir un mundo en el que todo no es perfecto.  


Aunque hoy en día consideramos Donde viven los monstruos todo un clásico  refrendado con multitud de premios como la Medalla Caldecott con la que fue condecorado en 1964, el Boston Globe-Horn Book Award sin olvidarnos del ALMA que le fue otorgado a su autor en el 2003 o el Premio Hans Christian Andersen de ilustración (1970), la acogida que tuvo en su época no fue sencilla. Esto es bastante fácil de entender.

Hay una parte de consumidores adultos de literatura infantil que cree que este tipo de género debe tener una función  ejemplarizante y moralizadora. Si aún hoy en día reconocemos a estos lectores ni que decir hace cincuenta años. A ellos el libro de Maurice Sendak no les pareció politicamente correcto.  Más bien todo lo contrario. Les parecerió un libro demasiado crudo para leer por las noches a sus hijos, en el que los monstruos estaban demasiado presentes y eran demasiados feos y en donde Max, el protagonista, no era un niño perfecto con una conducta guiada por los comportamientos aceptados. Y aunque ellos no comprendieron él libro Maurice Sendak, como demuestra la siguiente frase, entendió perfectamente los motivos de su rechazo.

Los adultos son personas que tienden a sentimentalizar la infancia,
a ser sobreprotectores y a pensar que los libros para niños
han de amoldar y conformar la mente a los modelos
aceptados de comportamiento, logrando niños sanos, 
virtuosos, sabios y felices.

 

Creo que, a día de hoy, ya nadie duda de la belleza de este clásico imprescindible en toda biblioteca infantil en el que nos volvemos a encontrar la simbiosis perfecta entre imagen y texto.

En el 2009 Spike Jonze hizo la primera versión cinematográfica de esta historia. Pinchando aquí encontraréis la página que se creó para promocionar la película. La protagonizan Max Records (Max), Catherine Keener (la madre) y Mark Ruffalo (amigo de la madre) y tuvo cuatro nominaciones a los Critics Choise Awards (mejor canción, mejor vestuario, mejor banda sonora y mejor actor novel), una a los Globos de Oro por su banda sonora, además de obtener el National Board of Review como una de las 10 mejores películas del año. Espero que la disfrutéis.



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