lunes, 3 de febrero de 2014

La princesita del bosque, de Sibylle von Olfers






La pequeña princesa mira a lo lejos,
está buscando el aroma del rocío
que, dulce y fresco,
la dama del viento trae cada mañana.



 
Junto al arroyo las pequeñas gotas de agua
cuidan y miman a nuetra princesa.

Peinan su larga melena,
abrochan su delicado vestido,
y, con muchísmo cuidado,
le calzan sus dorados zapatos.




¡Venid, niños del musgo!
¡Traed fruta, dulce miel
y algo calentito para que
nuestra princesa desayune bien!

Junto a la puerta del arco,
al lado del gran árbol
se haya  la mesa
donde colocarlas.




Sobre negra pizarra
con borde dorado,
escribe nuestra princesa
con mano bien aplicada.

El profesor cuervo
la instruye con su libro
y su saber para lograr 
ser inteligente y sabia.




El pequeño corzo ha llegado,
se acabó la escuela,
una liebre saltarina les acompaña
en su marcha.

Corre ardillita,
canta pajarito
¡A jugar con nuetra princesa!




Sobre el césped mullido,
al final del bosque
está el país del los Niños Seta.

Pequeños compañeros que divertidos 
cuentos contarán a nuestra 
princesa.




Y para su vuelta a casa
han venido las estrellas
quienes alumbrarán el camino.

¡Es hora de regresar!
¡Ya hemos tenido suficientes juegos 
y risas por hoy!




Los animalitos duermen en el bosque.
Y la adorable princesita
también dormida a de estar.
El viento de la noche
susurra suavemente.
Y una pequeña estrella
frente al castillo la vela. 







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